martes, 24 de mayo de 2016

Consejos a los universitarios cristianos


Es muy común, en cursos de pregrado y posgrado, estudiantes cristianos escucharen gracejos, ironías, comentarios maliciosos acerca del cristianismo y declaraciones contra Dios. No es por acaso que películas apologéticas como God’s not Dead (Dios no Está Muerto) hacen gran suceso. Ellos son una respuesta eficaz a los ataques que profesores y alumnos estadounidenses han sufrido simplemente por haber escogido seguir a Jesucristo.

Algunos universitarios cristianos, ante las persecuciones, suelen reaccionar, a veces de modo hostil. Sin embargo, esto no eres bueno, haya vista lo que está escrito en 1 Pedro 3.15: “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. Y, pensando en la dificultad que los siervos de Dios han enfrentado, a lo largo de su vida académica, decidí escribir algunos consejos, especialmente a los muchachos que estudian ciencias sociales y humanas, quienes han sufrido los principales ataques en el campo ideológico.

1. No se irrite con los profesores o compañeros de clase. Hay que concienciarse de que el cristiano ingresa en la vida académica, sobre todo, para aprender y aprehender lo que es enseñado, edificando sobre el inquebrantable fundamento de la fe cristiana (1 Corintios 3.10-15). Recuérdese de que el apóstol Pablo, aunque haya tenido contacto con muchos filósofos, al pasar por importantes centros de saber, como Atenas (de Plato, de los epicureus, estoicos etc.) y Mileto (cuna de la filosofía presocrática), mantuve la serenidad y no se quedó influenciado por ellos (cf. Hechos 17-20).

2. Busque aprehender lo que es bueno. Muchos educadores, aunque sean ateos o agnósticos, son grandes maestros, con quienes podemos aprender valiosas lecciones. Al estudiar las principales ciencias, ellos —que son hombres naturales, sin la iluminación del Espíritu (1 Corintios 2.14-16)— pasan a considerar la fe cristiana y el Santo Libro como sus enemigos principales. E se sienten en el deber de negar con vehemencia cualquier posibilidad de casamiento entre fe y ciencia. Sabemos que eso ocurre, en la verdad, porque “el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4.4).

3. Considere que los profesores no respetan la cosmovisión judeocristiana. Ellos están presos a su ideología; no los vea como enemigos, sino ore por ellos (cf. Mateo 5.43,44). Buena parte de los profesores de Derecho, Ciencia Política, Filosofía, Sociología, Antropología, Psicología, Historia, Lingüística, Teoría de la Literatura y disciplinas afines emplea herramientas epistemológicas y metodológicas contrarias a la Palabra de Dios. Ellos tienen como fuente de autoridad, además de su propia razón, los grandes filósofos, sociólogos etc.; e no la Biblia, y las ciencias derivadas de ella, como: la Teología Exegética (Hermenéutica y Exegesis), la Historia del Cristianismo, la Teología Sistemática, la Bibliología, la Teología Práctica, la Arqueología Bíblica, la Filología Sagrada etc.

4. Manténgase centrado en sus estudios. Pensemos en un ateo o agnóstico que decide hacer un curso de Teología en una facultad evangélica. En la década de 1990, mientras cursaba teología en Brasil, tuve un compañero de clase no evangélico. Aunque él se incomodase con algunas enseñanzas, siempre decía: “Estoy aquí para estudiar, y no para polemizar”. Apliqué ese principio al estudiar ciencia política y tuve un buen aprendizaje. Me recuerdo de cuando un profesor me pidió para discurrir sobre Thomas Hobbes (1588-1679), autor de El Leviatán (1651) y otras obras de gran relevancia. Tuve muchas ganas de mostrarle el lado teológico de ese pensador inglés, pero me mantuve centrado en el asunto en pauta (política), aunque haya hecho mención de que él apreciaba mucho las Escrituras, mismo tras la llamada “edad de las tinieblas”, a Edad Media.

5. Exponga sin medo sus convicciones, se tuviere oportunidad. En la primera película God’s not Dead, un muchacho cristiano es desafiado por su profesor a defender su fe. En la segunda, una profesora es procesada por contestar la pregunta de una alumna sobre Jesucristo. Esto, se todavía no ha ocurrido, podrá acontecer con usted, en algún momento, en la presentación de un trabajo, en algún debate etc. No tenga medo de hablar la Palabra de Dios; esté listo; demuestre sus conocimientos según la gracia del Señor; y se recuerde de lo que dijo el Señor a sus discípulos, en Mateo 10.19: “no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar”.

Ciro Sanches Zibordi

martes, 10 de mayo de 2016

Siete características del culto —verdaderamente— pentecostal


Primera: el propósito principal de la manifestación multiforme del Espíritu en un culto colectivo es la edificación del pueblo de Dios (1 Corintios 14.4,5,12). ¿Risas interminables y supuestas caídas en el poder edifican en qué?

Segunda: la facultad del intelecto no debe ser despreciada en el culto donde el Espíritu Santo actúa (1 Corintios 14.15,20). Nadie genuinamente usado por el Espíritu Santo deja de raciocinar normalmente, en un culto colectivo a Dios. Esto, es claro, según la Palabra del Señor.

Tercera: un culto a Dios no debe llevar los incrédulos a pensar que los creyentes están locos (1 Corintios 14.23). ¿Qué piensan los incrédulos que asisten a “cultos” en los cuales la gente cae al suelo, riendo sin parar, gruñendo, ladrando, rugiendo, aullando y rodando unas sobre otras?

Cuarta: el culto colectivo a Dios debe tener orden y decencia; todo debe ocurrir a su tiempo: alabanzas, exposición de la Palabra, manifestaciones del Espíritu (1 Corintios 14.26-28,40). ¿Un culto que no tiene orden ni decoro es dirigido por el Espíritu?

Quinta: en el culto genuinamente pentecostal debe haber juzgamiento, discernimiento, a fin de evitarse las falsificaciones (1 Corintios 2.15; 14.29; 1 Juan 4.1).

Sexta: haya vista el espíritu del profeta estar sujeto al propio profeta, es inadmisible que acontezcan manifestaciones consideradas del Espíritu Santo donde la gente pierda la cabeza, quedando fuera de sí (1 Corintios 14.32). El Dios que se manifiesta en el culto colectivo no es Dios de confusión, sino de paz (v. 33). Cuando un “predicador” derriba personas que en búsqueda de bendiciones con golpes de su “ropa mágica”, además de la confusión que se instala en el “culto”, esta actitud no es nada pacificadora. Y quien recibe la gloria, inductivamente, es el propio showman.

Séptima: si alguien piensa ser profeta o espiritual, debe reconocer los mandamientos del Señor (1 Corintios 14.37). ¿El lector está dispuesto a someterse a los mandamientos del Señor? ¿O es alguien que, irresponsablemente, dice: “No podemos poner Dios en una cajita, pues Él siempre hace cosa nueva”? Por supuesto, ¿para qué sirve la Biblia, para nada? ¿No es ella la nuestra fuente máxima de autoridad? ¿Perdieron las Escrituras la primacía? ¿No son ella la nuestra regla de fe, de práctica y de vida? ¿Gálatas 1.8 perdió su validad? No nos engañemos. El verdadero avivamiento solo ocurre cuando hay sumisión a la Palabra de Dios y al Dios de la Palabra.

Ciro Sanches Zibordi

lunes, 9 de mayo de 2016

¿Músicos y cantantes deben ser llamados de levitas?


En la Santa Biblia, la designación “levitas” se refiere exclusivamente a los israelitas de la tribu de Levi que trabajaban en el Tabernáculo y, posteriormente, en el Templo. Aunque no se sepa quiénes primero llamó los músicos cristianos de “levitas”, hoy día ese término prácticamente se ha cambiado un sinónimo para cantautor, cantante o músico. Sin embargo, con toda la sinceridad, no veo con buenos ojos esa “antiguotestamentarización” del culto neotestamentario.

Como se sabe, a la luz del Antiguo Testamento, los levitas no se ocupaban solo de la música y del cántico. Ellos velaban, de modo general, por el lugar de culto al Señor, ejerciendo el sacerdocio, en el caso de los hijos de Arán (Levítico 21), haciendo el arreglo y la manutención del Tabernáculo y, más tarde, del Templo, actuando como guardianes, porteros y panaderos, además de realizaren todos y cualesquier servicios generales (Número 1.50; 1 Crónicas 9.26; 15.22 etc.). ¿Están los “levitas” de hoy dispuestos a hacer todo lo que aquellos levitas hacían?

Después de haber leído un artículo mío acerca de la predicación con música de fondo, un “levita” comentó: “Es muy diferente ministrar un estudio bíblico de una predicación. La predicación es manipuladora, sí, pues insta el oyente a un desafío de cambios de actitudes, y no veo nada errado en ese tipo de manipulación. Cuando estoy tocando hacia alguien predicar, no hago música de fondo, sino ministro con las teclas del órgano. Ahora bien, el profeta no recibió la palabra profética hasta que alguien tocó un arpa. Mientras la música sonaba, la palabra profética era liberada. Aprendan con la Biblia y no con invenciones humanas”. Pero bueno — con total respeto —, temo que ese “levita” esté un tanto equivocado. Al fin y al cabo, ¿con quién él ha aprendido que la predicación es o debe ser manipuladora? Creo que él esté confundiendo persuasión con manipulación.

El predicador o el músico que manipulan la gente no han tenido compromiso con la Palabra de Dios ni con el Dios de la Palabra. Y, por esto mismo, se han valido de “herramientas” de animación de platea, como clichés que masajean el ego de los oyentes, teatralización y música de fondo. Asista a los videos del showman Benny Hinn y mira como él derriba la gente usando, incluso, músicas de fondo. ¡Pura manipulación! Sin embargo, la persuasión de la parte de Dios está relacionada con la acción del Espíritu Santo y el poder de la exposición de la Palabra, que no necesita “muletas” como música de fondo.

Además, la predicación eficaz abarca tres elementos, representados por tres términos griegos: logos (el contenido verbal del mensaje, incluyéndose arte y lógica en su exposición); pathos (el fervor, la pasión, el sentimiento, la elocuencia del predicador); y ethos (el carácter percibido del orador). Detectamos esas tres palabras en 1 Tesalonicenses 1.5: “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras [logos] solamente, sino también en poder [pathos], en el Espíritu Santo y en plena certidumbre [ethos], como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros”.

El mencionado “levita” asimismo hizo una alusión al episodio narrado en 2 Reyes 3, donde el profeta Eliseo mandó llamar un tañedor antes de transmitir a los ejércitos de Judá e Israel un mensaje profético. En primer lugar, le pregunto: ¿El tañedor tocó su instrumento mientras el profeta hablaba? ¡No! Pero, mismo que él hubiese hecho esto, el pasaje bíblico en aprecio no presentaría, de hecho, un argumento válido a los tiempos neotestamentários, haya vista el ministerio profético en los moldes antiguotestamentarios haber durado hasta Juan Bautista (cf. Mateo 11.13; Efesios 4.11; 1 Corintios 12.28,29).

Según el Nuevo Testamento, la música hace parte del culto a Dios, pero existe el momento cierto para ejecutársela (1 Corintios 14.23). Aunque una música suave, en tono bajo, en el momento de la invitación al pecador pueda hasta ser útil, ¿es necesario tocar instrumentos en los momentos de la predicación y de la oración? ¿Cuándo el Señor Jesús o los apóstoles predicaban o enseñaban la Palabra de Dios, contaban con música de fondo?

¿Los predicadores de los primeros siglos necesitaban subterfugios para predicar el Evangelio? ¿Los célebres predicadores de la Historia de la Iglesia reciente, como Spurgeon, Moody, Wesley etc., empleaban recursos para conmover o manipular los oyentes? ¡No! Por lo tanto, esto, así como designación de levita, ¡son — definitivamente — modismos, muy perjudiciales a la exposición del Evangelio!

Ciro Sanches Zibordi

jueves, 5 de mayo de 2016

¿Benny Hinn es mismo un profeta de Dios?


Cuando se pregunta a los jóvenes predicadores acerca de quienes les sirve hoy día de modelo ministerial, ellos difícilmente citan nombres como Billy Graham o David Wilkerson, sino Benny Hinn y sus amigos. No hay en todo mundo un predicador (¿predicador?) tan renombrado como él. Sin embargo, ¿es Benny Hinn un profeta de Dios o alguien que expone verdaderamente la Palabra del Señor? ¿O es un falso profeta, animador de platea, quien solo manipula la gente? En cuanto a sus predicaciones (¿predicaciones?), ¿estas suelen tener contenido evangelizador? ¿Enfocan ellas el nombre de Jesús?

Como se sabe, el punto alto de las ministraciones de Benny Hinn son algunas manifestaciones extrañas que ocurren —según él mismo— bajo una “nueva unción” que está sobre su vida. Hay casos donde una gran cantidad de personas son derribadas a la distancia, curiosamente de la misma manera que ocurre en algunas sectas anticristianas. El “predicador” da un grito mirando la gente —ciertamente sugestionada—, y esta no soporta la “pelota de fuego de Jehová” y desmorona.

¿Qué es el “caer en el Espíritu”?

Las opiniones sobre éste son muy divergentes en el mundo cristiano. Los imitadores de Hinn han afirmado que no se puede limitar el poder de Dios y defienden con vehemencia la aludida “unción” sin límites. Algunos llegan al punto de llamarla de “la unción de la locura de Dios”. Otros, sin embargo, consideran muy grotesco el hecho de alguien caer al suelo, contorcerse etc. Esta discusión es tan polémica que debe ser abordada de manera franca, objetiva, pero, arriba de todo, a la luz de la Palabra de Dios.

¿Cuáles son las argumentaciones bíblicas (¿bíblicas?) de quienes defienden el “caer en el Espíritu”? Resumidamente, estos dicen que en Génesis 2.21 Dios hizo Adán dormir para darle una nueva unción: “¿Por qué Él no podría hacer lo mismo, hoy, a fin de llenar el creyente de su poder?” Argumentan todavía que, de la misma manera, Abraham oyó el Señor hablarle mientras estaba caído, tras entrar en profundo sueño (cf. Génesis 15.12). Finalmente, dicen, que Daniel, Saulo y Juan asimismo cayeron bajo el poder de Dios (cf. Daniel 10.8,9; Hechos 9.4-8; Apocalipsis 1.17).

En el primer ejemplo, Dios no hizo Adán dormir a fin de darle poder o más unción, como se piensa, sino para formar la mujer (Génesis 2.22). ¡Una circunstancia muy especial! En el caso de Abraham, es buen que se diga que su sueño no fue proveniente de Dios. Él estaba cansado, tras quedarse en pie esperando una respuesta del Señor, que vendría por medio de una antorcha de fuego, y acabó durmiendo (Génesis 15.13-21). En cuanto a las caídas de Daniel, Saulo y Juan, también no propician buenos argumentos en abono a la “nueva unción”. Daniel contempló una gran visión, tras desayunar durante tres semanas (Daniel 10.1-3); Pablo vio una fuerte luz, que le cegó los ojos (Hechos 9.8,9); y Juan no soportó estar en pie porque vio Jesús en su gloria (Apocalipsis 1.10-18).

No hay duda de que ninguno de los pasajes mencionados —tras un examen exegético— ofrece una autenticación bíblica al “caer en el Espíritu” o al “dormir en la presencia de Dios” para recibirse una “nueva unción”. En todos estos casos citados sería imposible permanecer en pie, pero las caídas ocurrieron en circunstancias muy excepcionales. Además, observe que ningún siervo de Dios fue echado al suelo por Él, sino cayeron al perder las fuerzas ante la presencia real del Señor.

Por lo tanto, los textos empleados en abono al “caer en el Espíritu” son inconsistentes a la luz de sus contextos. Y usarlos en beneficio de la “nueva unción” es forzar la Biblia a decir lo que jamás dice. Según las Escrituras, el deseo de Dios es que sus siervos siempre estén en pie (Ezequiel 2.1; 11.1; Marcos 10.49; Efesios 5.14). En contraposición, los Evangelios muestran que al Diablo le gusta echar la gente al suelo (Marcos 9.17-27; Lucas 4.35).

Aunque en todo el Nuevo Testamento no vemos Jesús y sus apóstolos imponiendo las manos sobre personas a fin de derribarlas, el “caer en el poder” ha ocurrido en muchas iglesias alrededor del mundo. Y, curiosamente, algunos que ministran esa “nueva unción” emplean una estrategia que los denuncia: ellos sostienen las personas sugestionadas con una de las manos en sus espaldas y empurran sus frentes con la otra mano, haciendo con que la caída de ellas sea inevitable. Pero bueno, si alguien cae de poder, ¿por qué es necesario forzar su caída?

Conozcamos Benny Hinn

Benny Hinn es un recordista en venta de libros que ha visitado varios países en Latinoamérica, “ministrando milagros” a través de soplos y golpes de su “ropa mágica”. Él ha llevado inúmeras personas a caer al suelo supuestamente por el poder de Dios —hay muchos videos en canales de YouTube donde se puede ver hasta filas de personas quienes desean recibir el golpe de su “ropa mágica” o su soplo—, pero no ha predicado las Escrituras, lo que no lleva inevitablemente a considerar con atención la pregunta: ¿Es Benny Hinn un profeta de Dios?

Pensemos: si de hecho la unción de Dios está sobre Benny Hinn, ¿por qué él no levanta uno paralítico siquiera, en sus cruzadas de “evangelización”? Cuando anduvo en la tierra, Jesucristo levantó varios paralíticos y no derribó a nadie. Hinn, con todo, aunque derribe miles de personas, ¡no ha levantado ningún paralítico! Además, el Señor jamás hizo propaganda de los milagros que realizaba, dando toda gloria a Dios Padre. En el caso de Hinn, todos los reflectores, luces y cámaras están vueltos a él.

Infelizmente, muchos creyentes, por no conocieren toda la verdad acerca de Benny Hinn, lo consideran un “verdadero dios” que vino al mundo, un profeta del Altísimo, especialmente ungido hacia los últimos días. Sin embargo, los hechos descritos abajo son duras realidades, que deben ser consideradas por quienes ciegamente han seguido a las doctrinas, conducta y postura de ese pretenso profeta de Dios:

1. Hinn declaró que Jesús “asumió la naturaleza de Satanás, para que todos cuantos tenían la naturaleza de Satanás pudiesen participar de la naturaleza de Dios” (HANEGRAAFF, Hank. Cristianismo em Crise, Rio de Janeiro: CPAD, 1996, p. 166).

2. Él afirmó asimismo que el Espíritu Santo le reveló que las mujeres fueron originalmente criadas para dar a luz por el lado de sus anatomías. No obstante, por causa del pecado, ellas pasaron a dar a luz por la parte más baja de su cuerpo (HANEGRAAFF, p. 373).

3. Hinn ha enseñado que el hombre es un pequeño dios andando por la tierra. Y afirmó: “Yo soy ‘un pequeño mesías” caminando sobre la tierra” (HANEGRAAFF, p. 119). Él aún aseveró que el ser humano, en principio, sobrevolaba la tierra, así como los pájaros. Adán podía —según él— volar hasta la Luna: “Adán era un superhombre (...) solía volar. Naturalmente, ¿como podría tener dominio sobre las aves, sin ser capaz de hacer lo que ellas hacen?” (p. 128).

4. Hasta hoy, Hinn suele visitar los túmulos de dos santas mujeres, Kathry Kuhlman y Aimee S. McPherson, a fin de recibir la “unción” que fluye de sus huesos (HANEGRAAFF, p. 373). Y más: en su superventas Good Morning, Holy Spirit (p. 56), él afirma que, en una de sus supuestas conversas con el Espíritu Santo, el Consolador habría implorado a él que permaneciese en su presencia: “Hinn, por favor, más cinco minutos; solo más cinco minutos”. Ahora bien, ¿no somos nosotros que debemos implorar por la presencia del Espíritu? Él ha enseñado aún que la Trinidad es compuesta de nueve personas, pues el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo poseerían, cada uno, espíritu, alma y cuerpo (HANEGRAAFF, p. 375).

5. Al ser criticado, Hinn dijo que le gustaría tener “un arma del Espíritu” para explotar la cabeza de sus críticos. Además, él ha proferido palabras funestas en contra quienes han osado refutar sus herejías. Las amenazas abajo, extraídas asimismo de HANEGRAAFF (p. 376), fueron dirigidas al Instituto Cristiano de Investigaciones de los Estados Unidos:

“Ahora, yo estoy apuntando mi dedo hacia ustedes con el tremendo poder de Dios sobre mí... ¡Escuchen esto! Hay hombres y mujeres en el sur de California me atacando. Es bajo la unción que les hablo ahora. Ustedes colleran lo que están sembrando en sus propios niños si no pararen... Y sus hijos e hijas sufrirán” [...] Ustedes están me atacando en el radio todas las noches —ustedes pagarán y sus niños también. Escuchen esto de los labios de un siervo de Dios. Ustedes están en peligro. ¡Arrepiéntanse! O el Dios Altísimo moverá su mano. No toquéis en los mis ungidos...”

6. Hinn concordó en sacar algunos errores del libro Good Morning, Holy Spirit, tras uma conversa con el apologista Hank Hanegraaff (presidente del ICP de los Estados Unidos), en 1990. Y, en el año siguiente, admitió sus errores y prometió hacer cambios en sus escritos. Sin embargo, después de algunas semanas, volvió a sus prácticas antiguas (HANEGRAAFF, p. 375). Defendiendo la Teología de la Prosperidad, por la cual ha afirmado que la pobreza es una maldición, declaró que Job era carnal y malo (p. 103), ignorando el enfático testimonio de Dios acerca de su siervo (cf. Job 1.8).

7. Defensor asimismo de la perniciosa doctrina de Confesión Positiva, declaró: “Nunca, jamás, en tiempo alguno, van al Señor y digan: ‘So fuere de tu voluntad...’ No permitan que estas palabras destruidoras de la fe salgan de la boca de ustedes”. (HANEGRAAFF, p. 295). Hinn ignora el hecho de el propio Jesucristo haber enseñado y empleado esta forma de oración (Mateo 6.10; 26.39). Por lo tanto, ¿es Benny Hinn un profeta de Dios? Antes de responder a esta pregunta tan desafiadora, lea atentamente Mateo 7.15-23 y juzgue todo lo que fue aquí escrito según la recta justicia (Juan 7.24), posicionándose con sinceridad e imparcialidad.

Ciro Sanches Zibordi

lunes, 2 de mayo de 2016

¿El Rapto de la Iglesia será mismo secreto?


La doctrina bíblica del Rapto de la Iglesia ha sufrido mucha oposición en la actualidad: dicen que el término “rapto” o “arrebatamiento” no está en la Biblia; que todo acontecerá de una sola vez, “en aquél día”; y que no habrá rapto secreto ninguno. En este artículo, buscaré responder de modo sucinto y objetivo a esas tres objeciones.

Dicen que el término “rapto” no está en la Biblia

El término “rapto”, de hecho, no aparece en las Escrituras, pero la doctrina del Rapto de la Iglesia deriva de ellas, así como la doctrina de la Trinidad, por ejemplo. Aunque la palabra que da nombre a esa doctrina —“trinidad”— no sea mencionada en las páginas sagradas, la doctrina lo es, en ambos los Testamentos. Además, aunque creamos en los atributos incomunicables de Dios, como la omnipresencia, la omnisciencia etc., no hallamos en la revelación escrita del Señor las palabras correspondientes a esas doctrinas.

En castellano, el verbo que da origen a la doctrina en aprecio es “arrebatar”, el cual aparece en la frase: “seremos arrebatados” (1 Tesalonicenses 4.17), en las versiones Reina-Valera y NVI, por ejemplo. Sin embargo, los teólogos han preferido llamar la doctrina de “el Rapto de la Iglesia”, siguiendo su étimo latino. En portugués, asimismo, el verbo que aparece en el pasaje citado es arrebatar. En inglés, aunque el verbo empleado sea catch up (“tomar”), los teólogos —prefiriendo usar el término oriundo del latim: raptus— llaman la doctrina de “the Rapture of the Church”. En francés, el verbo es enlever (“remover”): “nous serons enlevés”. De ahí, “l'Enlèvement de l'Eglise”. En griego, el verbo para “arrebatar” es harpazō, que significa “tomar”, “raptar” (cf. Mateo 13.19; Juan 6.15; 10.12,28,29; Hechos 8.39; 23.10; 2 Corintios 12.2,4; Judas v. 23; Apocalipsis 12.5).

Dicen que no habrá Rapto; todo acontecerá de una sola vez, “en aquél día”

Comparemos 1 Tesalonicenses 4.16,17 con Apocalipsis 19.1-10. Eses dos pasajes bíblicos muestran claramente que la iglesia irá al encuentro del Señor “en el aire” y entrará en el Cielo. A la luz de esas dos verdades, examinemos la secuencia cronológica de Apocalipsis 19 a 22: la Iglesia glorificada en el Cielo (19.1-10); la Manifestación de Cristo en poder y gran gloria (19.11-16); el Armagedom (19.17-19); la victoria de Cristo sobre el Imperio Anticristiano (19.20,21); la prisión de Satanás (20.1-3); la resurrección de los testigos de la Tribulación (20.4,5); el Milenio (20.4-6); la liberación de Satanás tras el Milenio y su condenación (20.7-10); el Juicio Final (20.11-15); Nuevo Cielo y Nueva Tierra (21-22). Está claro, en esta secuencia, que la Iglesia ya estará en el Cielo por ocasión de la Manifestación del Señor en gran gloria, lo que descarta cualquier confusión entre esta y el glorioso evento escatológico en aprecio: el Rapto de la Iglesia.

En Apocalipsis 4 y 5, el Señor reveló a Juan que la Iglesia ya estará en el Cielo antes que comiencen los juicios de la Gran Tribulación (cf. Apocalipsis 6). Los veinticuatro ancianos (gr. presbuteros), allí, representan la Iglesia Universal, formada por todos los salvos, de todas las épocas. El número veinticuatro alude a los doce apóstoles del Cordero y a las doce tribus de Israel (cf. Apocalipsis 21). Y las características de eses ancianos (y no ángeles, pues estos en ninguna parte del Nuevo Testamento son llamados de presbíteros) dejan claro que ellos representan la Iglesia ya galardonada: asentados en tronos, con vestes brancas y corona en la cabeza (cf. Apocalipsis 2.10; 3.4,5,11).

Dicen que no habrá un Rapto secreto, exclusivo a la Iglesia

La Biblia es análoga: es decir, la Biblia explica la propia Biblia. En Juan 14.3, Jesús dijo: “vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo”. El término “tomar” (gr. paralambanō), aquí, denota “tomar con fuerza” o “raptar” (cf. Mateo 2.13,14; Marcos 9.2; Mateo 24.40,41). ¿A quién el Señor Jesús hizo esa promesa? ¿Al mundo? ¡No!, sino a un grupo selecto, su Iglesia, entonces representada por los apóstoles.

Considerando la analogía general de la Biblia, no podemos ignorar el hecho de que el Rapto de la Iglesia es análogo a la resurrección de la Iglesia — “de entre [todos] los muertos” (Lucas 20.35; Filipenses 3.11, gr. ek ton nekron). Comparemos 1 Tesalonicenses 4.17 con 1 Corintios 15.50,51. Estos pasajes muestran claramente que los salvos, de entre todos los vivos, irán al encuentro del Señor, en el aire, en un abrir y cerrar de ojos. Por lo tanto, así como los muertos en Cristo resucitarán de entre todos los muertos, los vivos salvos en Cristo serán raptados de entre todos los vivos.

Alguien podrá argumentar: “Yo creo en el Rapto, pero no creo en el Rapto secreto”. Sin embargo, ¡o el Rapto es secreto, o él no existe! Leamos Hebreos 9.28. En esto pasaje está escrito que Cristo “aparecerá [gr. horaō, 'será visto'] por segunda vez […] para salvar a los que le esperan”. ¿A quiénes Él aparecerá? ¿A todos? ¡No! Él será visto (cf. 1 Timoteo 3.16; 1 Corintios 15.5-8) por los que lo esperan para la salvación en su aspecto perfectivo: la glorificación (Romanos 13.11; Filipenses 3.20,21).

Está clara, en el Nuevo Testamento, la distinción entre el Rapto, donde solamente los que esperan al Señor lo mirarán, y su Manifestación en gloria, donde todo ojo lo verá (cf. Apocalipsis 1.7; Zacarías 14.1-4). Y, a la luz de 1 Corintios 15.5-8, el aparecimiento secreto de Jesús a su Iglesia no representa una novedad teológica. Después de la resurrección del Señor, Él fue visto exclusivamente por sus discípulos (la Iglesia naciente) por un espacio de cuarenta días, sin el mundo tener cualquier participación o injerencia en eso (Hechos 1.3; cf. Juan 12.28,29; Hechos 22.9).

Finalmente, muchos teólogos usan el texto de Hechos 1.9-11 para aludir a la Manifestación del Señor en gloria, pero este pasaje asimismo es una clara defensa, por asó decir, de la doctrina del Rapto, visto que Él bajará del Cielo de la misma manera que subió: “viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. En otras palabras, así como en su ascensión solo su Iglesia lo vio subiendo hasta las nubes, en el Rapto solo su pueblo lo verá barrando hasta las nubes (1 Tesalonicenses 4.16,17).

“Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22.20).

Ciro Sanches Zibordi

domingo, 1 de mayo de 2016

Cinco años sin el predicador David Wilkerson


Hace cinco años, un gran profeta de Dios, David Wilkerson, partió hacia la gloria, y de manera muy trágica. Él podía haber sido asesinado todavía en su juventud, en Nueva York, Estados Unidos, pero el Señor lo preservó soberanamente hasta el 27 de abril de 2011. Al colidir con un gran vehículo, en una carretera texana, hermano Dave continuó su viaje —pero en otro medio de transporte, el de Dios—, hasta llegar al cielo y encontrarse con Jesucristo.

Sus escritos me han influido desde que empecé a predicar la Palabra de Dios, a los dieciocho años. Me recuerdo de un día, en 1989, donde un hermano muy experimentado y veterano se sentó cerca de mí y, con lágrimas en los ojos, dijo: “Muchacho, tu eres un predicador y necesita leer esta obra”. Él entonces me regaló con un libro de Wilkerson en portugués, todo desgastado y subrayado: Toca a Trombeta em Sião. Percibí, mientras leía esta obra, que el hermano Dave no era un teólogo, exégeta o erudito, pero un profeta del Altísimo.

Blogs y sitios web noticiaron la muerte de ese predicador con riquezas de detalles, incluso mencionando su trayectoria y sus obras, como La Cruz y el Puñal, que narra la sorprendente conversión de Nick Cruz. El periódico en línea The Christian Post notició así el accidente: “Times Square Church Founder David Wilkerson Dies in Crash”. Y divulgó una nota de la familia: “Agradecemos las oraciones, y nuestros corazones están tristes. Sin embargo, nos alegramos por haber conocido David Wilkerson, que pasó su vida bien”.

¿No podía Dios haber librado de la muerte a quien ya había escapado de ella varias veces? ¿Y por qué él tuve de partir de modo tan trágico? Aunque haya promesas de libramiento a los creyentes fieles (2 Samuel 22.49; Salmos 18.48; 34.7), estamos sujetos a morir de modo violento (Mateo 14.1-12). El propio Señor Jesús afirmó: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10.28).

Al salvo lo más importante es morir “en Cristo” (1 Tesalonicenses 4.16). La manera de morir para el cristiano se cambia sin valor cuando se lleva en cuenta textos bíblicos como 1 Corintios 15.51-53 y 2 Corintios 5.1-4, pasajes que enfatizan la transformación de nuestro cuerpo en el día del Rapto de la Iglesia. Por supuesto, el apóstol Pablo, que, según la tradición, había sido decapitado, afirmó: “para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1.21).

Que Dios siempre conforte la familia de David Wilkerson, profeta del Altísimo, que partió hacia la gloria hace cinco años, de modo muy trágico. Lo importante es que él dejó imitadores, así como Pablo, el paradigma de todos los que siguen a Jesucristo (1 Corintios 11.1). Como dijo Job, “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1.21). 
El Señor nos ha dado profetas, y Él los ha tomado de nosotros.

Ciro Sanches Zibordi